Presentación teatralizada de los cuadernos 4 y 5 pertenecientes a la colección Aleteo de Mercurio*

Cupido – Nos hallamos en el corazón del bosque encantado, atentos al mensaje cifrado en el aleteo de Mercurio, el dios que nos lleva de la mano por los mundos sutiles del alma, donde el símbolo y el mito se dejan intuir a través del folklore popular y sus cuentos, los cuentos tradicionales, dándoles luz y despertando la memoria evocada en cada hito de este viaje arquetípico. Un viaje que se hace con el Pensamiento, reconociendo a través del símbolo lo simbolizado uniéndose así dos realidades que conforman una sola que concilia luces y sombras.
Dice Boccaccio en su Genealogía de los dioses paganos: “Conoces, preclaro rey, una fábula que produce risa, pero se he llegado a un punto en el que es oportuno apartar de la verdad la envoltura de la ficción, si bien antes es preciso responder a los que muy a menudo dicen: “¿Por qué los poetas han trasmitido las obras de Dios, de la naturaleza o de los hombres bajo este velo de fábulas? ¿No tenían otro modo?” Sin duda lo había, pero así como no hay un aspecto igual para todos, de la misma manera no son iguales las decisiones de los espíritus. El poeta se complace en ocultar la verdad con fábulas.
Y Macrobio en su Comentario al sueño de Escipión: “De los otros dioses he hablado, y sobre el alma tienden a lo fabuloso no en vano ni para divertirse sino porque saben que una explicación de ella inteligible en todos los ámbitos es enemiga de la naturaleza, la cual, así como alejó a los vulgares sentidos de los hombres su conocimiento mediante un variado velo que cubre las cosas, así quiso que sus secretos fueran tratados por los sabios en fábulas. De este modo los propios misterios se ocultan en las galerías subterráneas de las fábulas para que incluso así, la naturaleza de tales cosas no se ofrezca desnuda a sus adeptos, sino sólo a los hombres más importantes, sirviendo de intérprete la Sabiduría. Los demás se contentan con los que conocen el verdadero secreto”.
Bienvenidos al mundo de la imaginación, entendida, tal como lo explica Henri Corbin como el órgano que instaura y percibe la coincidentia oppositorum, la simultaneidad de los complementarios que determina la doble dimensión de los seres. Es la Imaginación activa del ser humano, a la que podemos llamar creadora en la medida en que, como la Creación misma, es también teofánica. Y si, como tal, sus creaciones no son ni ficciones ni "fantasías", es porque la Imaginación es, en cada ocasión, una recurrencia de la creación cuya naturaleza lleva en sí misma y expresa.

*
*    *

(Aparecen en escena dos damas sentadas tras una gran mesa ordenadamente desordenada llena de libros apilados, varias velas encendidas y dos bellas copas de cristal finamente tallado que reflejan con sus facetas el brillo de las llamas. En medio se encuentra un enorme libro abierto, el Libro de la Vida. Mientras una lee en él y va escribiendo notas sobre un cuadernillo, la otra alterna la lectura con el pincel, pintando sobre un gran huevo de avestruz...)

Escritora – Vos hiláis con hilo de plata.
Pintora – Vos hiláis con hilo de oro.
Escritora – Vos la urdimbre.
Pintora – Vos la trama.

(Ríen las damas con total complicidad)

Escritora – Os toca a vos, hermana. La otra se ha quedado medio traspuesta ¡Hermana!
Pintora – Es que acabo de recordar aquel momento mágico en que la Cenicienta le pide el vestido al árbol.
Escritora – ¡Un vestido mágico!


Obras pertenecientes a los cuadernos 4 y 5 de la colección Aleteo de Mercurio

Pintora – Como que con él se accede al palacio de la Sabiduría, en el que tienen lugar las bodas alquímicas. ¡Ay sí!
¡Leed, leed!

(La otra lee)

Escritora – Arbolito pequeño, dame un vestido; que sea de oro y plata...
Pintora – (Al unísono) ¡Muy bien tejido!
Escritora – Es el mismo Árbol bajo el que se sientan los pueblos de todas las culturas para escuchar al cuenta-cuentos.
Pintora – Una figura axial, pues en él reposa la transmisión de las ideas.

Escritora – ¡Nada menos!
Pintora – ¡Nada menos!

(Ellas se repiten de vez en cuando, la segunda enfatizando)

Escritora – ¡Ay, me ha venido a la memoria el árbol del Sol. Os acordáis de aquel cuento?
Pintora – Sí, sí, sí, ¿cómo era?
Escritora – (Lee en Cuentos Tradicionales, pág. 111-112) “Dentro de este gran jardín que era la copa del árbol, había un palacio de cristal desde el que se podían ver todas las tierras del mundo. Las torres se erguían como lirios, se podía subir por dentro del tallo porque había escaleras y no resultará extraño si decimos que se podía subir a las hojas, que eran balcones.”
Pintora – (Sigue leyendo) “En lo alto de este palacio había una sala circular cuyo techo era el mismo cielo, soleado o estrellado. Por otro lado, en la parte baja, había otra sala en cuyas paredes se reflejaba todo lo que sucedía en el mundo entero, en simultaneidad.”
Escritora – De hecho, el palacio de cristal que está en el árbol del Sol es análogo al espejo mágico donde está aconteciendo esta historia del alma y donde se refleja el ser.
Pintora – En algunas culturas, como la celta, los árboles son análogos a las letras y gran parte de los misterios druídicos versaban sobre ramas de diferentes árboles.
Escritora – Y tanto los árboles como las letras, y por extensión el Lenguaje y la Palabra, conectan al Cielo con la Tierra y ejercen de transmisores.
Pintora – En definitiva estamos hablando de la voz de la Tradición, que narra ese mito o cuento arquetípico explicado de tantas formas pero que no es sino un único relato mítico.
Escritora – El del alma humana que busca reunirse con el Espíritu para ser una con él.

Pintora – Un pacto.
Escritora – Un pacto.
Pintora – Es el camino del corazón.

Escritora – La idea de la búsqueda es la que subyace tras todo relato, tanto mítico como popular.
Pintora – Escuchad lo que dice aquí acerca del folklore popular (La cita pertenece a Introducción a la Ciencia Sagrada, Programa Agartha, módulo I, acápite 13, Mitología) “Las leyendas iniciáticas y esotéricas, y en un grado menor, los cuentos y fábulas que perviven en el folklore popular, son otras tantas formas que adopta el relato mítico para expresar verdades universales”.
Escritora – Cierto.
Pintora – Cierto.
Escritora – Todos estos cuentos nos hablan en verdad de una sola historia.
Pintora – La de nosotros mismos...
Escritora – ...que es también la del Ser.
Pintora – Es una historia mítica, contada de diferentes maneras en las distintas tradiciones...
Escritora – ...pero que está tejida con el mismo hilo de oro del que está hecha el alma.
Pintora – Es el mismo hilo que conduce al centro del laberinto...

Escritora – ...y el que une lo de arriba y lo de abajo.
Pintora – Y una figura central que adopta múltiples formas...
Escritora – ...la del héroe mítico...
Pintora – ...la del príncipe o la de la princesa del cuento...
Escritora – En realidad, los cuentos se centran en el viaje por el laberinto, advirtiendo de sus peligros, aunque el narrador se encuentra fuera de él y habla desde un plano siempre superior.
Pintora – Es por así decirlo, la voz de la experiencia, y por tanto de la Sabiduría...
Escritora – ...aunque desde la idea de que siempre es ahora...
Pintora – ... y así, uniendo ambas realidades y facilitando el pasaje de la inferior a la superior.
Escritora – O sea tendiendo puentes...

Pintora – ...abriendo puertas...
Escritora – (Lee Cuentos Tradicionales, pág. 16) “Estas historias tienen mucho que decirnos porque se desarrollan en un tiempo mítico en el que todo es ahora, en la conciencia de cada cual. Las palabras ‘Había una vez’ o ‘Érase una vez’ nos introducen en un tiempo otro, distinto del lineal, porque no se trata de un momento del pasado o del futuro, sino del presente.”
Pintora – (Sigue leyendo) “En este sentido, aunque los cuentos cambien en la forma, sus personajes siempre encarnan las mismas energías cósmicas que también están en el alma humana.”
Escritora – (Sigue leyendo) “Por eso no pasan de moda, porque nos hablan directamente al corazón sin importar en qué época estemos. Para oír su mensaje, sólo tenemos que dejarnos encantar por el sonido que viene del interior del bosque y adentrarnos cada vez más, desoyendo las voces que intentan seducirnos y sacarnos hacia afuera.”

(Se ve pasar a un joven, absorto y muy atento, como buscando algo, sin deparar en las dos damas que lo interpela)

Pintora – ¡Eh, joven! ¿Qué buscáis?

(El joven, sorprendido, hace una gran reverencia quitándose el sombrero ante las damas mientras ellas se miran divertidas y prestas a someterlo a subliminales preguntas que se revelarán de lo más relevantes)

Príncipe – Busco de dónde proviene el ruido de la campana.

(Las damas le colocan en el sombrero una pluma. Se trata en realidad de dos hadas, que pasan de reírse de todo a ponerse tan serias y circunspectas que desconciertan)

Escritora – ¿Habéis oído hablar del lenguaje de los pájaros?
Príncipe – Yo... sólo sé que no sé nada...

(Las damas se vuelven a mirar y asienten, reconociendo lo que acaban de oír)

Pintora – El lenguaje de los pájaros es el lenguaje del símbolo.
Escritora – El que se escucha con el corazón.

Pintora – Sólo se oye en el silencio.
Escritora – En el silencio del corazón.
Pintora – Los pájaros son esos seres intermediarios, alados...
Escritora – ...como los ángeles...
Pintora – ...y por lo tanto pertenecientes al plano sutil, tanto del cosmos como del alma humana.

(Se oye el canto de los pájaros y se hace el silencio durante un instante para dejar que resuene en la conciencia, evocando reminiscencias)

Escritora – Se manifiestan de distintas formas, ya sea como ángeles, como voces...
Pintora – ...o como hadas en los cuentos (Se miran entre ellas con complicidad) muy en relación con Hermes-Mercurio, guía e instructor de héroes e iniciados.
Escritora – Ellos revelan una red de analogías...
Pintora – ...por la que se transita con la ayuda de la Doctrina...
Escritora – ...para no perderse en el laberinto.

Pintora – Son mensajeros del Espíritu, encargados de soplarnos las claves para poder penetrar el lenguaje e ir más allá de las formas.
Príncipe – ¿Y qué hay más allá de las formas?
Escritora – Significados ocultos al hombre profano...
Pintora – ...que sólo el Iniciado puede reconocer en su interior...
Escritora – ...donde habitan estos seres sutiles.

Pintora – En el interior de uno es donde suena la campana.

(De pronto se oye una campana. El joven se sorprende y escucha, concentrado)

Escritora – Resuena en la cavidad del corazón.
Pintora – Y gracias a las claves que nos proporcionan los pájaros con su canto, se va tejiendo una red de analogías que religan todos los planos o mundos.
Príncipe – ¿Es que acaso hay más mundos?

Escritora – Hay otros mundos, pero están en éste.
Pintora – Más que mundos, se podría decir que son niveles de lectura...
Escritora – ...de interpretación de una misma realidad...
Pintora – ...que son en número de cuatro, análogos a los niveles de la consciencia...
Escritora – ...y que te llevan a profundizar cada vez más, revelándote la esencia del lenguaje.
Pintora – Pero el Cielo siempre es el mismo y en el lenguaje simbólico, penetrar es análogo a ascender.
Escritora – Según la ficción poética, Perseo, el hijo de Júpiter, mató a la Gorgona y vencedor voló a los aires.

Pintora – Cuando se lee esto al pie de la letra se le concede significado histórico. Si se busca un significado moral a partir de esta literalidad, aparece la victoria del prudente contra el vicio y el acceso a la virtud.
Escritora – Pero si queremos tomarlo de una manera alegórica, se designa como la elevación de la mente piadosa, una vez despreciados los placeres mundanos, al cielo.
Pintora – Además también se podría decir con un sentido analógico que mediante la fábula se representa la ascensión de Cristo junto al Padre, una vez que ha triunfado como príncipe del mundo.

Escritora – Y poco a poco se va develando un orden interno a la par que despierta la princesa dormida, como la serpiente Kundalini.
Pintora – Eso.
Escritora – Eso.

(Se hace una pausa durante la cual una de las damas se pone a observar en una bola de cristal y exclama)

Pintora – ¡El símbolo de la escala!

Escritora – ¡Como en el cuento de Blancanieves y los siete enanitos! Ellos también conforman una escala, representando cada uno de ellos un planeta.
Pintora – Los siete planetas o las siete fases de la obra alquímica.
Escritora – Una escala por la que el Ser asciende y desciende para conocerse a sí mismo.

Pintora – Las ideas universales contenidas en los mitos y los cuentos tradicionales van iluminando el camino del Iniciado...
Escritora – ...análogo al de los personajes de los cuentos.
Pintora – Un recorrido que se despliega simultáneamente en el relato...
Escritora – ...y en el interior de la conciencia...
Pintora – ...porque las ideas contenidas en esas historias y en los mitos se iluminan e iluminan desde dentro...
Escritora – (Enfática y muy seria) ¡Desde dentro!
Pintora – ...¡se encienden como antorchas!
Escritora – Del intelecto, la facultad de recibir el influjo divino, salen chispas.

Pintora – ¡Es el fuego del Amor, aquel que todo lo mueve!
Escritora – ¡Y todo lo cocina!
Pintora – De hecho el alma y el mundo no son más que hornos alquímicos...
Escritora – ...o Athanores, en los que se producen todos los procesos de transformación necesarios...

Pintora – ...para que lo ligero ascienda...
Escritora – ...y lo pesado se quede abajo.
Pintora – El viaje iniciático no es otra cosa que un viaje por los estados de la conciencia...
Escritora – ...transitando de uno a otro hasta la salida definitiva atravesando la clave de bóveda de toda esta construcción que es la del alma y asimismo la del cosmos.
Pintora – Pasando del negro al blanco... y del blanco al rojo.
Escritora – Los tres colores de la obra alquímica.
Pintora – ¡Atención! (Lee En el Taller Hermético, pág. 62) “El color negro es el color del Nigredo, primera fase de la Obra, en la que el hombre está llamado a visitar el interior de la tierra, de sí mismo, y rectificando, hallar la Piedra oculta, o Piedra de los filósofos, verdadera medicina. Aunque se necesita de la Enseñanza y de toda una vida para conocerse a sí mismo”.
Escritora – (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 77) “Nacer a una nueva visión es pasar de la oscuridad a la Luz, y tiene que ver, en mayor o menor medida, con una identificación con la Unidad que se va produciendo gradualmente a medida que se asciende por la escala del Conocimiento.”

Pintora – Verlo todo en la unidad primordial todavía no diferenciada, o desde una distancia tal que todo se funde en uno, he aquí la verdadera Inteligencia. Eso dice aquí.
Príncipe – ¿Dónde?
Escritora – En el Libro de la Vida. ¡Aquí lo dice todo!
Pintora – (Enfática) ¡Todo!
Príncipe – ¡Entonces es el libro de la Verdad!

Escritora – Así es.
Pintora – Así es. Atended: (Lee En el Taller Hermético, pág. 55) “Renacer a una visión nueva, regenerada, que no niega ni juzga sino que todo lo integra y abarca desde el entendimiento y la comprensión que la enseñanza promueve es un hecho desde el que se prodiga la magia. La visión sagrada, en oposición a la profana, justifica todo sufrimiento, que no es interpretado como un sinsentido sino por el contrario, como las pruebas necesarias para acceder a ella”.
Escritora – (Sigue leyendo) “Siendo así, es liberadora y capaz de romper con todos los moldes propios de un aprendizaje equivocado, origen de todos nuestros males...”
Pintora – (Sigue leyendo) “Las pruebas fortifican y purifican al hombre, así se someta voluntariamente o no, y aún temiéndolas, el iniciado las busca, sabiendo que deberá, tantas veces como sea, perderse para reencontrarse. Y es que además, cada plano tiene un laberinto.”
Escritora – (Sigue leyendo) “En todo caso, son condición sine qua non para el que busca la Sabiduría y la Verdad, interior y exterior, y no tiene otro deseo que el de ir a su encuentro y llenarse de ella.”

(Se hace una pausa que se interrumpe de repente)

Escritora – ¿Quién sois, muchacho?
Príncipe – Eso digo yo: ¿Quien soy? Por lo pronto, sé de dónde vengo y a dónde voy, ¡que no es poco!

(Ellas se miran, reconociendo sus palabras)

Pintora – Atended: (Lee En el Taller Hermético, pag. 64) “Entregarse a la Verdad es entregarse a la Muerte. Morir, una y otra vez. Todo se va revelando como una ilusión y cada vez hay menos diferencia entre la vida y la muerte. No hay nada detrás del espejo, y reconocerse en esa Nada es la única Verdad. Pero, ¿quién se reconoce? Cuando el espejo ya no devuelve ninguna imagen, se ha abierto la puerta al Misterio. ¿Quién?”
Escritora – (Lee en el mismo libro, pág. 83) “Más allá de la imagen que vemos en el espejo, el hombre se descubre una sombra. La palabra hebrea que se corresponde con imagen, Tselem, contiene la raíz Tsel, sombra. El hombre debe buscar a Dios en su sombra.”

(Se vuelve a hacer una pausa)

Pintora – ¿Cuál es vuestro nombre, joven?
Escritora – ¡Eso! ¡Cuál es vuestro nombre!
Príncipe – Tengo muchos nombres, depende del cuento...
Pintora – Mirad aquí. Le hace mirarse en un espejo redondo de forma convexa en el que se refleja la totalidad. ¿Qué veis?

Príncipe – Veo todos los nombres inscritos en letras de oro, números, letras, nombres de dioses y de héroes. Y todos son expresiones de un mismo nombre. (Sorprendido) ¡Es un reflejo del Cosmos entero!
Escritora – Lo que veis es un mapa del alma individual, que puede despertar si el propio Árbol se convierte primero en espejo de uno mismo y posteriormente se es uno mismo con Él. ¡Eso dice aquí!

Pintora – ¡Aquí lo dice todo!
Escritora – (Igual de enfática que antes) ¡Todo!

(Las dos damas asienten e invitan a la princesa, que mora con ellas en el corazón del bosque, para que entregue al Príncipe el Hilo de Oro que se enrolla alrededor de un huso que ellas custodian entre sus enseres)

Pintora – Acercaos, querida, y entregad a este joven sin nombre, pero noble de corazón, vuestro tesoro.

Escritora – Acercaos vos también y tomad, como Teseo, el hilo que os tiende Ariadna y que os ayudará a encontrar la salida del laberinto. ¡Leed, hermana y que se cumpla su destino!
Pintora – (Lee En el Taller Hermético en la pág. 79) “Sólo hay un camino en el Dédalo que se hace sin soltar el hilo de la tradición, hilo conductor que en el mito, Ariadna entrega a Teseo. El héroe deberá recorrerlo hasta su centro y salir de él, habiendo superado las trampas y cadenas de la esclavitud de su mente y concepciones profanas.”

Escritora – (Lee en el mismo libro, pág. 81) “Dice Federico González que el viaje por el laberinto es un peregrinaje ligado a la búsqueda del centro considerado como sustituto o reflejo de la verdadera Tierra Santa, donde los conflictos y luchas han finalizado, posibilitando así el ascenso por los estados superiores hasta lograr la salida definitiva de la rueda del mundo.”
Pintora – (Lee en el mismo libro, pág. 82) “Peregrinar es volver al sí mismo” ¡dice también!

(Se hace un silencio y ellas entran en una meditación que vuelve a cortarse de golpe)

Escritora – ¡Muchacho, debemos advertiros de los numerosos peligros y trampas que os esperan!
Príncipe – Habladme de esos peligros, pues necesito conocerlos.
Pintora – Os conviene ser prudente, pues en el laberinto los enemigos están al acecho.

Escritora – Pero no debéis temer, porque ellos cumplen su sagrada función, que está dentro del orden. Escuchad: (Lee en Cuentos Tradicionales, pág. 66) “Hay que entender bien esto: la crueldad de estas historias no es gratuita sino que se debe a la propia naturaleza del recorrido, que está plagado de enemigos, tantos como aspectos tiene el ser. Cada faceta, en efecto, tiene un lado oscuro y un lado luminoso”.
Pintora – “Así, cada paso puede ser una palanca para ascender al siguiente, pero puede asimismo implicar un alejamiento del centro. Por eso es importante mantenerse siempre despierto, velar constantemente.”
Escritora – Como ella (señalando a la princesa), no está dormida, sino sólo meditando.

Pintora – Está atenta. Su pasividad es sólo aparente.
Escritora – Su acción es puramente ritual.

(La princesa está pasivamente activa: aparentemente dormida, escucha el sonido de una caracola)

Pintora – Son dos facetas del alma, la acción se une a la contemplación, de naturaleza superior.
Escritora – No se puede acceder al Palacio de la Sabiduría que todos tenemos dentro si no se hace silencio en nuestra mente.
Pintora – El ruido mental o la acción por la acción, es uno de los enemigos más peligrosos en este camino.
Escritora – Por el contrario, velar permite escuchar lo que los dioses nos susurran al oído.

Pintora – Como las olas del mar.
Escritora – A veces sus mandatos son dulces y agradables.
Pintora – Otras no tanto...

Escritora – Por ejemplo en el caso de Herakles, Hércules para los romanos...
Pintora – ...que significa la gloria de Hera.
Escritora – Ella es la que le impone las pruebas.

Pintora – Pero es gracias a ella cómo Hercules, poniendo a su servicio la fuerza de la inteligencia, logra superarlas. Oíd las palabras de René Guénon: (Lee En el Taller Hermético, pág. 149) “Las pruebas revisten la forma de ‘viajes’ sucesivos, éstos se ponen respectivamente en relación con los diferentes elementos; y sólo nos queda indicar en qué sentido debe entenderse, desde el punto de vista iniciático, el término mismo de ‘purificación’”.
Escritora – (Sigue leyendo) “Se trata de conducir al ser a un estado de simplicidad indiferenciada, comparable al de la materia prima, a fin de que sea apto para recibir la vibración del Fiat Lux iniciático.”

Pintora – (Sigue leyendo) “Es menester que la influencia espiritual cuya transmisión le va a dar esta “iluminación” primera no encuentre en él ningún obstáculo debido a ‘preformaciones’ inarmónicas provenientes del mundo profano; y por eso debe ser reducido primeramente a este estado de materia prima...”
Escritora – (Sigue leyendo) “...lo que, si se quiere reflexionar en ello un instante, muestra bastante claramente que el proceso iniciático y la “Gran Obra” hermética no son en realidad más que una sola y misma cosa: la conquista de la Luz divina que es la única esencia de toda espiritualidad.”
Pintora – La Inteligencia, muchacho, esa es la clave.
Escritora – ¡La clave!

(Se quedan pensativas)

Escritora – Me estoy acordando ahora de la mujer malvada que aparece en varios cuentos. Escuchad esto: (Lee en Cuentos Tradicionales, pág. 69) “En muchos cuentos populares aparece a menudo un personaje análogo al de la madrastra de Blancanieves: la mujer malvada. Puede ser reina, ogra, madrastra, suegra, bruja, o varias de estas cosas a la vez, pero en esencia se trata de una misma energía, o de un aspecto de ella. Hablamos de la cara oscura de la energía femenina”. Pintora – (Sigue leyendo) “Este personaje es el que dificulta el camino del protagonista, el que le hace la vida imposible porque se deja cegar por sus pasiones. Tiene ciertos poderes mágicos u objetos de poder, que, sin embargo, no le otorgan el verdadero poder, ya que, en vez de ponerlas al servicio de la Unidad y el Amor, los utiliza con fines particulares, separando y obstaculizando la unión, por lo que su alcance es corto.”
Escritora – (Sigue leyendo) “Es aquella corriente que tira para abajo, que es un impedimento en el camino del Conocimiento, que no quiere que el alma vuele libre.”

Pintora – (Sigue leyendo) “La única manera de lidiar con ella no es matarla, sino más bien transformarla, invocando con todas nuestras fuerzas a la inteligencia para que nos ayude a reconocerla y, a partir de ese reconocimiento, invertir el sentido de la marcha para ir hacia lo alto, entregando todo lo que no sirve al fuego purificador.”

Escritora – (Sigue leyendo) “De hecho, no es casualidad que la vieja bruja de Hansel y Gretel acabe dentro de un horno y que la madrastra de Blancanieves tenga que morir bailando con zapatos ardientes.”
Pintora – (Sigue leyendo) “En todo caso no hay que olvidar que ‘el mal forma parte de la vida del cosmos y del hombre y no puede ser eliminado de la creación. La ira divina es un mal para los hombres, pero forma parte intrínseca del Hacedor, que siendo uno se hace dos y tres, encarnando el misterio de la triunidad’.”

Escritora – O sea, que las apariencias engañan: la hechicera puede ser un hada buena o viceversa.
Pintora – ...como en el cuento de La carga ligera, en que la vieja hechicera, finalmente, resulta ser un hada buena. Seguid leyendo...
Escritora – (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 90) “Ella es la que ata cables, reúne lo disperso, pone orden. Es otra cara de la Inteligencia y la Sabiduría.”
Pintora – El alquimista nos dice: (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 70) “Ella es la Sabiduría despojada de sus velos, que se ve aquí reflejada a sí misma en la Inteligencia, la Virgen Reina, llena de la Gracia que será derramada a toda la creación. Representa el principio femenino, pasivo y receptivo, al que puede verse con una copa vacía que es penetrada y fecundada por el Espíritu”.
Escritora – (Sigue leyendo) “Es dadora de formas, y como toda madre, al dar la vida también da la muerte, uniendo los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos. Ella es la Madre Mayor o matriz universal de la que emanan todas las criaturas; y la Inteligencia reveladora y creativa, capaz de discernir lo verdadero y lo falso.”
Pintora – Son dos caras de la misma energía. Son guardianes de los mundos sutiles que sólo franquean el paso a los puros de corazón.

Escritora – Este peligro es muy evidente, pero hay otros que no se manifiestan tan claramente, sino que se insinúan en el alma de manera sutil. Escuchad: (Lee Cuentos Tradicionales, pág. 80) “Adentrándose cada vez más en el bosque, el príncipe llega a un lugar en el cual hay flores, frutos, árboles, prados, ciervos y lagos con cisnes nadando en ellos, en fin, la vida misma desplegándose enfrente de sus ojos. Uno se podría quedar embobado contemplando aquella maravilla. Hay también muchos peligros, aunque más sutiles, en las etapas más aéreas de este viaje”.
Pintora – (Sigue leyendo) “De hecho, por un momento el príncipe llega a creer que el sonido de la campana procede de las profundidades de uno de esos lagos. Con todo, no olvida cuál es su meta: su corazón sabe que no es allí, que tiene que ir aún más adentro. Así que sigue la marcha.”

Escritora – Y en todo caso, para el Iniciado, siempre es cuestión de utilizar la fuerza del enemigo, pues es una misma fuerza, que se manifiesta de forma dual. Oíd: (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 91) “Desde un punto de vista tradicional no hay juicio, ni castigos o recompensas, y el bien y el mal son otra cosa con respecto al moral, es decir son dos fuerzas opuestas y complementarias que coexisten tanto en el cosmos como en el hombre y que no pueden ser la una sin la otra”.

Pintora – (Sigue leyendo) “Según esta visión, el mal es ignorancia, y el camino de conocimiento consiste precisamente en tomar conciencia del error, nombrándolo para poder darle su lugar en el orden cósmico e integrarlo así en la unidad de la que nada está excluido.”
Escritora – (Sigue leyendo) “A través de este proceso es como el alma realiza las transmutaciones necesarias para liberarse de su carga, entendiendo esta última como todo aquello que impide el ascenso hacia las regiones más altas del ser, en donde todo se reabsorbe en la unidad y ya no hay distinción de ningún tipo.”

(Suena la campanita y reaparece el Príncipe que se junta con la Princesa, haciéndole una reverencia y cogiéndola de la mano en alto, invitándola a bailar. Suena música)

      

      

Pintora – (El texto pertenece a En el Taller Hermético, pág. 113) “Y la voz melodiosa de la reina deleitará sumamente los oídos del rey ígneo. Éste la besará amigablemente por el gran afecto que siente por ella, se saciará de ella hasta que ambos desaparezcan y de ellos dos sea hecho un solo cuerpo. ¡Basilio Valentín!”

(La pintora y la escritora se miran. Ambas asienten)

Escritora – En todo caso, la clave de la Sabiduría es la conjunción de opuestos.
Pintora – Como dice aquí: (Lee en el mismo libro, pág. 59) “La unión de los contrarios es simbolizada por el matrimonio del Sol y la Luna. Dichas Bodas alquímicas saludarán al nacimiento del Niño alquímico, imagen solar y por ello vinculada con las Ciencias y las Artes, o con la soberbia espiritual aunada a la tontera perpetua y al ir y venir sin direccionalidad precisa, o sea colocar al héroe junto con el idiota para que ambos sean pesados con suma precisión por el juguetón Hermes Trismegisto”.

Príncipe – Entonces, ¿no hay garantía ninguna acerca del fruto de estos trabajos?

(Ellas se miran y sueltan una carcajada, diciendo al unísono y bien alto y claro)

Escritora – ¡Ninguna!
Pintora – ¡Para empezar, hay que dar una soberana patada a ese idiota para que deje de molestar!

Escritora – ...aunque se suele tener que repetir la operación unas cuantas veces... para obtener la Piedra Filosofal.

(Ríen)

Pintora – (Lee en el mismo libro, pág. 60) “El brillante, símbolo del Estado Edénico, es análogo a la Esmeralda que cae de la frente de Lucifer, hijo de la luz, y es recuperada al final de los tiempos, o ahora mismo si fuera el caso. Originalmente ubicada en el tercer ojo, representa la conciencia de Unidad simbolizada también por la Androginia primordial en la que culminan las bodas alquímicas.”

Escritora – Se os ha dado el libre albedrío para que en cada momento, vale decir en cada encrucijada, escojáis el camino correcto, que es el que dicta el corazón, que nunca se equivoca.
Pintora – La Inteligencia es la Inteligencia del corazón.
Escritora – La verdadera Inteligencia.
Pintora — En el corazón es donde ella reside. Señala a la princesa.

Escritora – Y es ella la que revela la salida del laberinto...
Pintora – ...desde ese centro, ubicuo, que es también la isla...
Escritora – La Utopía...

Pintora – ¡La Utopía! Oíd: (Lee en el mismo libro, pág. 47) “Ou-topos, no-lugar en griego, alude a ese espacio otro, la caverna del corazón, lo más pequeño y lo más grande, donde tienen cabida todos los mundos, donde el viaje se hace con el pensamiento”.
Escritora – Y el oscuro bosque se ha convertido en un luminoso jardín, concurrido por los dioses.

Pintora – (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 139) “El jardín simboliza una geografía sagrada, una imagen mítica del mundo, invisible a los ojos de los sentidos, habitada por dioses y espíritus sutiles.”
Escritora – Como bien decíais, hay cuatro planos o lecturas de la realidad, y en cada uno hay un laberinto, aunque todos los planos están religados por su centro por el Hilo de oro, como formando un collar. Ese hilo lleva al centro en el plano horizontal, pero constituye también el eje desde el punto de vista vertical.
Pintora – Por eso se dice que del laberinto se sale por la vertical, dando acceso a un plano o mundo superior.

Escritora – Y más allá del corazón del Árbol de la Vida, arquetipo de todo árbol, empieza el ascenso por los mundos sutiles, donde el yo individual desaparece y la conciencia se expande, olvidándose de ese “yo” egoísta y posesivo que nos encadena a este mundo en el que prima el estado de conciencia ordinario...
Pintora – ...incapaz de ver más allá de sus propias narices.
Escritora – ¡Qué alivio!
Pintora – Uffff... ¡Qué liberación!
Escritora – En realidad el Iniciado es análogo al Loco del Tarot, que transita por el Árbol de la Vida alegre y bien ligero de equipaje.
Pintora – Esperad, aquí lo tengo.

Pintora – (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 47) “Desapegado, libre, pero ante todo despierto, presente aunque su mirada parezca perdida, el Loco de amor por el Conocimiento quiere ir ahí, a esa isla de la conciencia donde somos la idea y el símbolo que la refleja.”

Escritora – (Sigue leyendo) “El nombre de este arcano en francés es “le mat”, significando, además de loco, mástil, o sea el eje, símbolo de la Enseñanza y la Tradición que su báculo representa. En él se apoya para recorrer los 32 senderos de la Sabiduría, senderos que se transitan con el corazón, sede de la Intuición intelectual, desbrozando y actualizando el mapa de ruta del alma en la memoria del Ser universal.”

Pintora – (Sigue leyendo) “Como modelo del universo, el árbol está completo. No sobra ni falta nada. Su contemplación y meditación es el único soporte del cabalista, del que está en el camino. Ser peregrino significa estar en todo momento listo para emprender la ruta ascendente, desidentificándose de todo lo que hay en este mundo.”
Escritora – (Sigue leyendo) “Como le dijo Yahvé a Abraham: vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré.”
Pintora – (Sigue leyendo en el mismo libro, pág. 51) “El loco vive permanentemente en sutil equilibrio en el filo de la navaja. Nada hay más real que esa vivencia, a caballo entre el todo y la nada, al límite de lo Ilimitado. Aboca al noble de corazón al ámbito de la Metafísica.”
Escritora – (Sigue leyendo) Siendo no siendo, éste se deifica, y libre, transita por el universo significativo, conjugando permanentemente las dos energías, la ascendente y la descendente, lo de arriba y lo de abajo.

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(Reaparece en escena Cupido, con arco y carcaj, citando En el Taller Hermético, pág. 148)

Cupido – Y aquí nos quedamos “entre el Ser y el No Ser, venciendo el vértigo pero sobrecogidos ante el vacío, lo único que realmente puede conmovernos. Más allá de este punto de inflexión, el Misterio absoluto. Esa es la verdadera meta a la que aspira el cultor del misterio”.
(Sigue cita del mismo libro, pág. 148) “Como dice nuestro maestro, el No Ser es un mundo sin sombras ni huellas. Nada más virgen que lo que No Es. Aquí no se da el misterio del lenguaje porque por su propia naturaleza no hay nada que explicar, ni comunicar; aquí no hay otro y por lo tanto cuento ni obra teatral, si alguna vez la hubo.”

(E hincando una rodilla en el suelo, lanza una flecha al aire, dirigiendo su mirada pícara y alegre al infinito)

© Ateneo del Agartha


*En el Taller Hermético. Notas y bocetos alquímicos, de Ana Contreras y Cuentos Tradicionales. Símbolo e iniciación Textos de Margherita Mangini e ilustraciones de Ana Contreras. Ed. Libros del Innombrable, 2018


Para ver vídeo ir a link del canal SYMBOLOS youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=GNsi508sKfA&list=PLeuqr7FCYunkbmatKVdnigzrSce344i-o